EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD.

El autor comienza con tratar el problema de la espiritualidad para el hombre actual, habida cuenta de los nuevos módulos culturales, los modelos que se imponen, ligados íntimamente a los diferentes «modelos de Iglesias”. Luego afronta la «identidad» de la espiritualidad cristiana que «en su plenitud es la síntesis entre el espíritu de Jesús y la aceptación de su persona y evangelio».

Sin esto se corre el riesgo de «una espiritualidad ‘ideológica’, parcializada y eventualmente contradictoria».

Esto porque «la espiritualidad cristiana ha de ser integralmente liberadora e integralmente humanizante».

El tema de las «fuentes» ocupa el capítulo tercero: la palabra de Dios, los sacramentos, el testimonio de la Iglesia, el rol de los santos y de la Virgen María; son los medios obligados para una espiritualidad de «actos concretos».

Con el capítulo cuarto se entra en el corazón mismo del problema: el pecado, la tentación y la abnegación cristiana, con particular atención a la conversión como proceso, en sus implicaciones culturales y en relación al compromiso sociopolítico. Sigue el tema de la «experiencia de Dios», un tema congénito al autor, pues le ha dedicado más de un estudio.

En él se ponen de relieve la contemplación y la oración cristianas que, de ser auténticas, desembocan en compromisos de vida y acción. La exigencia del amor fraterno constituye el objeto del capítulo sexto: se trata de lo «propio» cristiano o que se expresa en la solidaridad, la reconciliación y el amor consagrado (castidad). En la línea de Medellín y de Puebla se recupera la «experiencia» y el «sentido» del pobre como una de las notas caracterizantes de la espiritualidad latinoamericana.

El tema de la Cruz y la fidelidad a ella en toda la existencia, a ejemplo de Cristo, incluso en los conflictos de toda clase que se dan en el continente, ocupa la reflexión del capítulo octavo.

La obra se cierra con el tema de la «espiritualidad misionera»: un tema en parte nuevo, en parte recuperación de valores olvidados. La revitalización de la Iglesia, como de la vida religiosa y de las comunidades cristianas en general, depende del retorno a su dimensión evangelizadora.

La obra El camino de la espiritualidad de Segundo Galilea fue publicada en 1.990.

Sobre el autor

Segundo Galilea

Segundo Galilea

Segundo Galilea nació en Santiago de Chile, el 3 de abril de 1928 y falleció el 27 de mayo de 2010. Fue un sacerdote católico y escritor chileno, integrante de la hermandad de Foucauld.
Fue ordenado sacerdote en 1956. A principios de los años 60 trabajó en la preparación de misioneros en Cuernavaca, México. Colaboró con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) desde 1963. Animador de la pastoral y la espiritualidad, fue director del Instituto Pastoral Latinoamericano (IPLA), dependiente del CELAM y desde el cual promovió la difusión la visión del Concilio Vaticano II.

Hasta 1975 recorrió América Latina, en conferencias, retiros y ejercicios espirituales.
Luego con las Pontificias Obras misioneras y con otros sacerdotes organizó un instituto misionero. Viajó a Filipinas y a Corea del Sur. Colaboró frecuentemente con las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, fundadas por Santa Francisca Cabrini y estuvo en Brasil, Argentina, Italia y Estados Unidos dándoles conferencias sobre misión y espiritualidad y exhortándolas a vincular más laicos en su misión. Trabajó en Estados Unidos con las comunidades de inmigrantes.
En 1997 fue nombrado por el arzobispo de Santiago de Chile como parte del grupo de expertos que redactó las conclusiones del noveno sínodo diocesano. En el año 2000 partió para Cuba donde fue director espiritual del seminario de San Carlos.

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