EL ROSTRO MATERNO DE DIOS.
En la Sagrada Escritura Dios se nos ha revelado con símbolos masculinos y femeninos, padre-madre. Lo dijo el mismísimo Juan Pablo I, papa: “Dios es Padre, pero sobre todo, es Madre”. No hay duda.
Dios también es mamá. Esta obra publicada en 1.987 intenta refundir el tratado sobre María a partir de las reflexiones acerca de lo femenino. Lo femenino constituye un horizonte suficientemente amplio para situar el misterio de María, en la que vemos realizado lo femenino de forma absoluta, inclusive en su cuadro terminal en Dios.
Es una tarea difícil la expuesta, pero estas reflexiones tienen un carácter nítido de ensayo, no se pretende forzar la posición que se somete siempre a los críticos y de la propia Iglesia.
Un apasionante camino para reconocer, descubrir y profundizar desde una reflexión seria y plena de desafíos de una fe adulta.

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